
Hombre leñador humilde, que busca día con día tratar de buscar una vida digna y salir adelante, donde el hambre llega a ser el peor enemigo.
Macario y su familia llevan una vida marginada rodeada de pobreza, la comida cada día es más escasa, podría decirse que al paso de los días se vuelve nula e inexistente ante los ojos de cinco niños que se saborean cada bocado de frijoles como si fuera el ultimo que sale de una olla de barro que es el más fiel y tangible objeto, de una vida miserable y humilde.
Como todo en la vida, la desigualdad es lo que sobresale y no está nada alejado de una realidad cruda.
Mientras las personas poderosas y adineradas saborean ricos platillos, como es el sabor y deseo de comer pavo, Macario debe conformarse con mirar y saborear desde lejos un solo bocado.
Cada vez que llega a su casa después de un arduo trabajo, el cual no es del todo remunerado, sentía un enorme deseo de comer, pero al estar en su mesa viendo como sus cinco hijos y su esposa peleaban por un plato de frijoles se dio cuenta que eso no es lo que quería para él, ni para su familia.
El solo hecho de estar sentado y mirar a su alrededor, y viendo que no tenia mas que una mísera olla de barro, ya negra del uso, con comida que de solo verla se va el hambre, sus ojos reflejaban una desesperación, frustración e impotencia por algún día poder comer, comida de verdad.
Después de sentir ese vacío en su ser, lo único que pensaba y pasaba por su mente era conseguir un pavo, solo para el y comerlo hasta no querer mas. Sus sentimientos se llenaron de egoísmo y enojo; al punto de sentirlo hacia sus propios hijos.
Furioso con la vida y consigo mismo salió de su casa prometiendo no volver a comer nunca hasta que su deseo se hiciera realidad.
Es verdad que algunas personas dejan de lado este tema porque el comer es algo tan común y cotidiano que no lo valoramos ¿Pero y si la situación fuera al revés, lo soportaríamos? Ponernos en los zapatos de Macario, o mejor dicho, en sus guaraches, sería trágico, pero reconoceríamos en carne propia la pobreza que nos rodea dándonos cuenta que la ficción no se aleja de la realidad.

